domingo, 27 de abril de 2014

Quién es un santo (a propósito de la canonización de Juan Pablo II)


NOTA: Este artículo fue publicado originalmente el 1 de mayo de 2011, cuando Karol Wojtyla fue beatificado. Lo reubico ahora en el blog, con motivo de su canonización reciente.

Una buena parte del mundo ha sido testigo de la beatificación de la persona de Juan Pablo II, Karol Wojtyla, en lo que algunos consideran un juicio “express”. Proceso que inició poco después de su fallecimiento.

Como la beatificación es un paso previo a la canonización o santificación -según la fe católica-, surge la pregunta: ¿quién es un santo? Un santo en el sentido en el que lo entendieron y enseñaron los apóstoles de Jesús a la iglesia primera. Aquella iglesia adoctrinada por quienes vieron y escucharon a Cristo. Por quienes ofrendaron sus vidas por Él y por predicar la doctrina que les encomendó (Mateo 28.19-20). Esa enseñanza que afortunadamente podemos aún encontrar en lo que se conoce como Nuevo Testamento, compuesto precisamente por los escritos apostólicos.


Después de haber analizado 100 referencias en el Nuevo Testamento en español, referencias relacionadas con el tema de la santidad (santo, santos, santidad, santificación, etc.), me permito compartir con ustedes el concepto que de “santo” tenían los apóstoles y los primeros cristianos (que debiera ser el mismo para nosotros hoy día). Les invito a que opriman en cada una de las referencias bíblicas -las que no están detalladas en el post- y de las cuales también hemos derivado las nociones que se presentan, para verificar lo que aquí se expone.

QUÉ ES SANTIDAD

Sin entrar en muchos detalles y menos en tecnicismos, una breve y sencilla definición de santidad podría ayudar. Santidad se deriva en su mayoría de la palabra griega ágios que aparece en el Nuevo Testamento. Ágios significa “separado de lo común o inmundo (pecaminoso) para el servicio de Dios”. En algunas versiones de la Biblia se maneja como sinónimo de consagrado.

Es muy importante comprender que la santidad es la voluntad de Dios para toda persona, no solo para unos cuantos. Y además, que es un requisito para estar con Dios eternamente. Veamos esto en la Biblia católica de Jerusalén (de aquí en adelante JER). El énfasis en mayúsculas es mío:

Procuren la paz con todos y la SANTIDAD, SIN LA CUAL NADIE VERÁ AL SEÑOR. (Hebreos 12.14)
…más bien, así como el que les ha llamado es santo (Dios), así también ustedes SEAN SANTOS EN TODA SU CONDUCTA, como dice la Escritura: SERÁN SANTOS, PORQUE SANTO SOY YO. (1 Pedro 1.15-16)
PORQUE ESTA ES LA VOLUNTAD DE DIOS: SU SANTIFICACIÓN; que se alejen de la fornicación, (1 Tesalonicenses 4.3)
…pues no NOS LLAMÓ DIOS a la impureza, sino A LA SANTIDAD. (1 Tesalonicenses 4.7)


Es importante también mencionar, que hay una santidad no verdadera. Esto queda implícito en lo que San Pablo nos dice aquí (Biblia católica latinoamericana 1995, de aquí en adelante BL95):

Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea EN LA VERDADERA justicia y SANTIDAD. (Efesios 4:24)

En el pasaje anterior, el apóstol a los gentiles nos dice que hay “la verdadera…santidad”. Por tanto hay una aparente santidad, la cual espero quede expuesta en lo que viene a continuación.

QUIÉN NO ES UN SANTO

Cuando se trata de distinguir adecuadamente un término, regularmente es útil comprender lo que no es. De modo que procuremos entender, a partir del Nuevo Testamento, lo que no es un santo.

No es alguien necesariamente religioso
Tenemos un buen ejemplo de esto en la vida del apóstol Pablo. Él mismo describe su vida religiosa antes de tener un encuentro y relación personal con Cristo, en su carta a los Filipenses (BL95):

Porque, hablando de MÉRITOS HUMANOS, YO TAMBIÉN TENDRÍA CON QUÉ SENTIRME SEGURO. Si alguno cree que puede confiar en tales cosas, ¡cuánto más lo puedo yo! Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos, y fui circuncidado a los ocho días.
¿Observaba yo la Ley? Por supuesto, pues era fariseo, y convencido, como lo demostré persiguiendo a la Iglesia; y en cuanto a ser justo según la Ley, FUI UN HOMBRE IRREPROCHABLE. Pero al tener a Cristo consideré todas mis ventajas como cosas negativas. Más aún, todo lo considero al presente como peso muerto en comparación con eso tan extraordinario que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor. A causa de él ya nada tiene valor para mí y todo lo considero como pelusas mientras trato de ganar a Cristo. Y quiero encontrarme en él, NO TENIENDO YA ESA RECTITUD QUE PRETENDE LA LEY, SINO AQUELLA QUE ES FRUTO DE LA FE DE CRISTO, quiero decir, la reordenación que Dios realiza a raíz de la fe. (Filipenses 3.4-9)

Aunque habría mucho que comentar basados en este pasaje, brevemente podemos decir que se contrasta en él la vida religiosa que busca agradar a Dios por méritos propios (lo cual no es posible), y la vida que se relaciona correctamente con Dios por la confianza o fe en los méritos de Cristo (relea las frases en mayúscula).

Es más, la religiosidad que no confía en los méritos de Cristo sino en los propios, puede llevar a la soberbia y por tanto a ser rechazado por Dios. En tanto, un pecador sinceramente humillado y arrepentido que viene implorando el perdón de Dios, es bien recibido por éste (lea aquí la historia: Lucas 18.9-14). Lea también (Mateo 23.25-28).

Lo anterior me recuerda lo que sucedió con Arístipo y Sócrates. Se cuenta de aquél, que deseando mostrar a todos cuán humilde era, se vistió con una túnica harapienta y llena de hoyos. Sócrates entonces le dijo: “Puedo ver tu soberbia a través de los orificios de tu túnica”. La aparente o falsa santidad, es aquella que se llena de soberbia y de deseo de que el público vea cuán “santo” es uno.


No es alguien moralista
Tenemos la idea de que un santo podría ser alguien moralista o quien practica un elevado nivel ético. Pero, ¿es así? Veamos el caso de un fariseo sincero (no como los descritos anteriormente en Mateo 23). Uno que era seguidor oculto de Cristo (si es que se puede seguir a Cristo ocultamente [Mateo 10.32-33]), que por su conocimiento religioso era considerado un maestro de su sociedad. Estamos hablando de Nicodemo (JER):

Había entre los FARISEOS un hombre llamado Nicodemo, MAGISTRADO JUDÍO. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: EL QUE NO NAZCA DE LO ALTO NO PUEDE VER EL REINO DE DIOS…En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios… No te asombres de que te haya dicho: TIENES QUE NACER DE LO ALTO. (Juan 3.1-7)

Sorprendería a algunos saber que un hombre de tan elevado carácter ético y moral como este maestro religioso, haya sido confrontado por Jesús con la gran necesidad que tenía de nacer de nuevo de lo alto. Le faltaba algo para entrar al Reino de Dios, algo que él en su condición actual no podía producir con todo su buen comportamiento. (Para una explicación de lo que es el nuevo nacimiento o nacer de lo alto, oprima aquí).

No es alguien que se aísla de la sociedad
Conforme transcurrió el tiempo, algunos en la iglesia durante el siglo IV d.C. creyeron que para ser santos debían aislarse de la sociedad y estar así a salvo de las tentaciones. Fue de esta manera como inició el monacato (la vida y práctica de los monjes).

Pero no era un aislamiento de la sociedad lo que Cristo y los apóstoles pretendían para los santos. Más bien el propósito era que dentro de una vida en sociedad, se mantuvieran fieles a la vida cristiana y fueran así ejemplo para quienes les rodeaban. Veamos la Biblia católica Félix Torres Amat (de aquí en adelante TA):

No te pido que los saques del mundo, SINO QUE LOS PRESERVES DEL MAL. (Jesús en Juan 17.15)
Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, QUE BRILLE SU LUZ ANTE LOS HOMBRES; QUE VEAN ESTAS BUENAS OBRAS, Y POR ELLO DEN GLORIA AL PADRE DE USTEDES QUE ESTÁ EN LOS CIELOS. (Jesús en Mateo 5:14-16)
…así no tendrán falla ni defecto y serán hijos de Dios sin reproche EN MEDIO DE UNA RAZA DESCARRIADA Y PERVERTIDA. USTEDES SON LUZ EN MEDIO DE ELLOS, como las estrellas en el universo, (San Pablo en Filipenses 2:15)

Lea aquí también 1 Tesalonicenses 5.5-8.

Se cuenta que en una ocasión dos monjes viajaban. Al llegar a la orilla de un río, se encontraron a una mujer que no había podido cruzarlo. Uno de los monjes, a solicitud de la mujer la tomó respetuosamente en sus brazos y la llevó cargándola hasta la otra orilla, donde se separaron.Los monjes continuaron su camino. Pero uno de ellos llevaba el ceño fruncido y caminaba en silencio. Su compañero (el que había cargado a la mujer) le preguntó la razón de su molestia, a lo que el otro replicó: “Sabes bien que a nosotros no nos está permitido tocar mujeres”. Respondió el acusado: “De acuerdo. Yo solo tomé a la mujer y la deposité en la otra orilla. Pero tú aún la traes cargando en tu corazón”.

Las tentaciones están en cualquier lado, pero toman su poder de dentro del corazón del hombre (Santiago 1.13-14). La santidad es una cuestión del corazón que se refleja en la conducta. El aislamiento total no es la voluntad de Dios.

QUIÉN ES UN SANTO

Ahora pasamos a identificar qué, o más bien quién, es un santo. Veamos las características que emergen del análisis del Nuevo Testamento.

En primer lugar, un santo es alguien vivo
Una lectura cuidadosa de las cartas de los apóstoles nos confirmará esto de inmediato. Veamos unos pocos ejemplos en la Biblia católica Nácar-Colunga (de aquí en adelante N-C):

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado al apostolado, elegido para predicar el Evangelio de Dios, …A TODOS LOS AMADOS DE DIOS, LLAMADOS SANTOS, QUE ESTÁN EN ROMA, la gracia y la paz con ustedes de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. (Romanos 1.1,7)
Pablo, por la voluntad de Dios llamado a ser apóstol de Cristo Jesús, y Sóstenes, hermano, a la iglesia de Dios en Corinto, A LOS SANTIFICADOS EN CRISTO JESÚS, LLAMADOS A SER SANTOS, con todos los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo en todo lugar, suyo y nuestro: (1 Corintios 1.1-2).

Las anteriores son cartas escritas por los apóstoles y dirigidas a gente viva que formaba las iglesias neotestamentarias. Véanse también estas referencias de las cuales se deduce que son gente viva en el momento de su redacción: Efesios 1.1; Filipenses 1.1; 1 Timoteo 5.10 (a los santos se les lavan los pies), etc.

Los muertos ya no están sujetos a la tentación ni al riesgo de ser infieles a Dios. Por ello, las amonestaciones a ser santos solo tienen sentido si van dirigidas a gente en vida (1 Tesalonicenses 5.22-23).

Un santo es alguien hecho así (es decir, santo) por Dios, no por sus méritos
Y aquí debo ser enfático. Dios es el único ser Santo en Sí Mismo (Isaías 6.1-3), y toda santidad que pudiera tener una cosa o persona, es porque Dios se la ha otorgado según Sus propios procedimientos, no los procedimientos humanos. Note usted bien: Dios santifica al pecador por medio de la sangre de Cristo, Su Espíritu y Su Palabra. Dios elige a las personas para que unidas a Cristo sean santos y solo Él es quien las santifica (BL95):

EN CRISTO DIOS NOS ELIGIÓ antes de que creara el mundo, PARA ESTAR EN SU PRESENCIA SANTOS Y SIN MANCHA. En su amor
(Efesios 1.4)

QUE EL DIOS DE LA PAZ LOS HAGA SANTOS EN TODA SU PERSONA. Que se digne guardarlos sin reproche en su espíritu, su alma y su cuerpo hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor. (1 Tesalonicenses 5.23)

Por medio de la sangre derramada en la cruz, Cristo limpia de todo pecado y hace santos de los pecadores:

Esta voluntad de Dios, de que habla, es que SEAMOS SANTIFICADOS POR LA OFRENDA ÚNICA DEL CUERPO DE CRISTO JESÚS. (Hebreos 10.10)
…y LA SANGRE DE JESÚS, el Hijo de Dios, NOS PURIFICA DE TODO PECADO. (1 Juan 1.7)
¿No saben acaso que LOS INJUSTOS no heredarán el Reino de Dios? No se engañen: ni los que tienen relaciones sexuales prohibidas, ni los que adoran a los ídolos, ni los adúlteros, ni los homosexuales y los que sólo buscan el placer, ni los ladrones, ni los que no tienen nunca bastante, ni los borrachos, ni los chismosos, ni los que se aprovechan de los demás heredarán el Reino de Dios. TAL FUE EL CASO DE ALGUNOS DE USTEDES, PERO HAN SIDO LAVADOS, HAN SIDO SANTIFICADOS y rehabilitados por el Nombre de Cristo Jesús, el Señor, y POR EL ESPÍRITU DE NUESTRO DIOS. (1 Corintios 6.9-11)

Sí, lea y relea lo anterior. ¡Es impresionante la clase de personas que San Pablo describe, y que fueron santificadas por el Espíritu de Dios (lea también 2 Tesalonicenses 2.13)! ¡No por sus méritos! ¡No por un proceso humano largo y complejo! ¡Sino por el Espíritu Divino, por la sangre de Jesús, por Sus méritos y no los humanos! Son santos porque ahora vive el Espíritu Santo en ellos de manera que son templos de Él (1 Corintios 3.16-17 y 1 Corintios 6.15-20). Y el Espíritu Santo es dado a los que obedecen a Dios (Hechos 5.32).

Una vez purificados de sus antiguos pecados, siguen siendo purificados por la Palabra de Dios:

SANTIFÍCALOS en la verdad. LA PALABRA TUYA es la verdad misma. (Oración de Jesús registrada en Juan 17.17. TA)
Ustedes mismos EN OTRO TIEMPO se quedaron aparte y CON SUS OBRAS MALAS actuaron como rebeldes. PERO CON SU MUERTE CRISTO los reconcilió y los integró a su mismo ser humano mortal, DE MODO QUE AHORA SON SANTOS, sin culpa ni mancha ante él. (Colosenses 1.21-22 BL95)

En suma: el peor pecador arrepentido puede ser santificado por la elección de Dios, por la sangre de Cristo (derramada en el Calvario una sola vez), Su Espíritu y Su Palabra. No hay mérito humano alguno en ello. ¡Ningún mérito humano en absoluto! Todo proviene de Dios en la cuestión de la santidad.



Un santo es alguien que, una vez perdonado, se aparta del pecado
Hemos dicho ya que el peor pecador puede ser hecho santo (1 Corintios 6.9-11), si se arrepiente y confía en los méritos de Cristo, siendo así lavado con Su Sangre. Los apóstoles son claros en cuanto a cómo debe vivir ese pecador santificado (JER):

…Pues si en otros tiempos ofrecieron sus miembros como esclavos a la impureza y al desorden hasta desordenarse, ofrézcanlos igualmente ahora a la justicia PARA LA SANTIDAD. Pues cuando eran esclavos del pecado, eran libres respecto de la justicia. ¿Qué frutos cosecharon entonces de aquellas cosas que al presente les avergüenzan? Pues su fin es la muerte. Pero al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, FRUCTIFICAN PARA LA SANTIDAD; y el fin, la vida eterna. (San Pablo a los Romanos 6.19-22)
…Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad. Por eso, no más mentiras;… Enójense, pero sin pecar; que el enojo no les dure hasta la puesta del sol, pues de otra manera se daría lugar al demonio. El que robaba, que ya no robe, sino que se fatigue trabajando con sus manos en algo útil y así tendrá algo que compartir con los necesitados. No salga de sus bocas ni una palabra mala,... Arranquen de raíz de entre ustedes disgustos, arrebatos, enojos, gritos, ofensas y toda clase de maldad. Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente como Dios los perdonó en Cristo... Y YA QUE SON SANTOS, no se hable de inmoralidad sexual, de codicia o de cualquier cosa fea; ni siquiera se las nombre entre ustedes. Lo mismo se diga de las palabras vergonzosas, de los disparates y tonterías… En otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad, pues ésos son los frutos de la luz. Busquen lo que agrada al Señor. No tomen parte en las obras de las tinieblas, donde no hay nada que cosechar; al contrario, denúncienlas. Sólo decir lo que esa gente hace a escondidas da vergüenza… (San Pablo a los Efesios 4.22-5:12)

Un santo es alguien que desarrolla su carácter a imagen del de Cristo
La meta de todo pecador que ha sido santificado es crecer en su carácter a imagen de Cristo. Veamos (BL95):

A los que de antemano conoció, también LOS PREDESTINÓ A SER COMO SU HIJO Y SEMEJANTES A ÉL, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos. (San Pablo a los Romanos 8.29)
HASTA QUE TODOS alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y LLEGUEMOS A SER EL HOMBRE PERFECTO, CON ESA MADUREZ QUE NO ES MENOS QUE LA PLENITUD DE CRISTO. (San Pablo a los Efesios 4.13)

Este crecimiento del carácter a semejanza de Cristo es un proceso (2 Corintios 7.1) que solo puede ser logrado de manera sobrenatural, con la intervención del Espíritu Santo, porque ningún ser humano podría lograrlo solo.

En cambio, EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo. Estas son cosas que no condena ninguna Ley. LOS QUE PERTENECEN A CRISTO JESÚS HAN CRUCIFICADO LA CARNE CON SUS IMPULSOS Y DESEOS. (San Pablo a los Gálatas 5:22-24)

Por supuesto, está de por medio la rendición de la voluntad de aquél que está en el proceso de crecimiento cristiano.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. TODO EL QUE TIENE ESTA ESPERANZA EN ÉL SE PURIFICA A SÍ MISMO, COMO ÉL ES PURO. (1 Juan 3.2-3 TA)

El creyente o santo sabe ahora que en la medida en que él permanezca puro (con la pureza que Dios le dio por el sacrificio de Cristo y no por sus méritos), será una persona útil para Dios y para los demás.

Si, pues, alguno SE MANTIENE LIMPIO de estas faltas, SERÁ UN UTENSILIO para uso noble, SANTIFICADO Y ÚTIL para su Dueño, dispuesto para toda obra buena. (San Pablo en 2 Timoteo 2.21)

Lea también el comentario que San Pablo hace de sí mismo a la iglesia de Filipos en Filipenses 3.12-14.



Por último, un santo es alguien que no necesariamente hace milagros
Ya hemos dicho que San Pablo escribe su primera carta a los corintios, y en la introducción de la misma nos aclara que las personas que componen esa congregación y a quienes se dirige, son los santos.

PABLO, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Sóstenes, el hermano, A LA IGLESIA DE DIOS QUE ESTÁ EN CORINTO: A LOS SANTIFICADOS EN CRISTO JESÚS, LLAMADOS A SER SANTOS, con cuantos en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor nuestro, de nosotros y de ellos (1 Corintios 1.1-2 JER)

Ahora bien. El apóstol, más adelante en esta misma carta que dirige a todos los creyentes que componen dicha congregación (no solo a un grupo selecto o de élite, sino a todos), les enseña que Dios le ha dado a cada santo distintos dones espirituales o capacidades para servir a los demás.

A UNO SE LE DA, POR EL ESPÍRITU, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;" a otro, el don de la fe, por el Espíritu; A OTRO, EL DON DE HACER CURACIONES, por el único Espíritu;" A OTRO, PODER DE HACER MILAGROS; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas. Y TODO ESTO ES OBRA DEL MISMO Y ÚNICO ESPÍRITU, que da a cada uno COMO QUIERE. (San Pablo en 1 Corintios 12.8-11)

Por lo anterior deducimos que a cada creyente o santo se le da alguna capacidad distintiva para servir a otros. No todos tienen la misma capacidad o poder. Por tanto hay santos que no hacen milagros o sanaciones porque Dios no les ha dado ese don o capacidad, sino otra u otras, según Su Voluntad. Por ello el Apóstol a los gentiles hace más adelante una pregunta retórica cuya respuesta implícita es NO:
¿Acaso son todos apóstoles?, ¿son todos profetas?, ¿son todos maestros?, ¿PUEDEN TODOS HACER MILAGROS, CURAR ENFERMOS, hablar lenguas o explicar lo que se dijo en lenguas? (San Pablo en 1 Corintios 12.29-30)

Lea también los versos del 12 al 24 en este mismo capítulo 1 Corintios 12.

Ahora. Cuando un santo que posee el don o capacidad especial de parte de Dios para sanar o realizar milagros hace que un enfermo sane, queda claro que no es por un poder propio del santo, ni por su calidad moral. Es Dios quien realiza la sanidad o milagro por instrumentalidad del creyente. Esto lo afirma el mismo San Pedro en Hechos 3.12 (lea toda la historia desde el principio del capítulo y hasta su final). Pedro exalta a Jesús por aquél milagro (v.16) e invita a sus oyentes a arrepentirse (v. 19).

Pedro vio esto como una oportunidad y se dirigió a la multitud: «Pueblo de Israel —dijo—, ¿qué hay de sorprendente en esto? ¿Y por qué nos quedan viendo como si hubiéramos hecho caminar a este hombre CON NUESTRO PROPIO PODER O NUESTRA PROPIA RECTITUD? (Hechos 3.12)

A modo de conclusión resumo todo lo aquí expuesto:
  1. Santidad es el acto por medio del cual Dios aparta a una persona de la vida común o inmunda para su especial servicio.
  2. Dios es el Único que posee santidad en Sí mismo y toda persona considerada santa lo es porque Dios le ha dado santidad. Y le ha proporcionado esa santidad por medio de la Sangre de Cristo derramada en el Calvario, porque ha hecho habitar Su Espíritu en aquella persona y le da Su Palabra. Un santo no es por tanto ni un religioso, ni un moralista ni alguien que se aparta de la sociedad. Es quien recibe santidad de parte de Dios por los medios antes descritos.
  3. Por supuesto, esa persona (por más pecador que haya sido) ha de venir a Dios arrepentido de verdad, y debió poner toda su confianza en los méritos de Cristo (quien murió por sus pecados) y no en sus propios méritos (1 Pedro 1.18-19 y Tito 3.5).
  4. Esa persona pecadora ahora santificada, debe cambiar su vida y vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, buscando crecer en su carácter a semejanza del de Cristo. Este crecimiento es todo un proceso en medio del cual es ayudado de manera sobrenatural por la presencia de Dios en él.
  5. Dios ha dado a ese santo un don (o capacidad especial) por medio del cual deberá servir a los demás. Esa capacidad especial o don, PUEDE O NO ser el poder para dar sanidad a otros o que se hagan milagros. Pero bien pueden ser otras capacidades menos llamativas que estas.

Una vez sabiendo lo que el Nuevo Testamento enseña (que fue lo que los apóstoles enseñaron y los primeros cristianos vivieron), compare usted esto con el actual proceso de beatificación-santificación de determinadas figuras internacionales y piense, pregúntese: ¿coinciden? ¿se parecen? ¿son semejantes? Tome una decisión basado en la reflexión.

¿Qué hay de usted? ¿Ha sido lavado con la sangre de Cristo, posee Su Espíritu y se sustenta por Su Palabra? Para obtener ayuda para serlo, presione aquí.

Recuerden: CREER ES TAMBIEN PENSAR.

Saludos.

Enrique.