sábado, 20 de marzo de 2010

¿Cuál es la diferencia?

Recientemente, durante una comida para celebrar el cumpleaños de un miembro del equipo de trabajo en la oficina, el tema de conversación derivó en la religión. «Todo problema tiene solución, excepto la muerte» dijo alguien, a lo que repliqué: «Y aún la muerte tiene solución, la resurrección». Y a partir de ahí nos adentramos en el tema. Mis compañeros de trabajo saben que soy evangélico, así que una de las más importantes preguntas de esa ocasión (la cual agradezco) fué: «¿Por qué te hiciste evangélico, Enrique; cuál es la diferencia?». Si bien respondí a esa pregunta de manera resumida en aquella oportunidad, me decidí a compartirla parcialmente con ustedes en esta ocasión. Y digo parcialmente ya que estaremos desarrollando la respuesta a lo largo de varios posts aquí en el blog.

Nací católico. Lo fui durante veinte años. Un día experimenté una profunda transformación espiritual como resultado de la influencia de la Biblia y de un milagro del cielo. A partir de ahí he tenido el privilegio de conversar con creyentes de varias religiones sin haber caído aún en el error de alzar la voz o faltarle al respeto a alguien. Ni alguien lo ha hecho conmigo (aún). Budistas, testigos de Jehová, mormones, novoeristas (partidarios de la nueva era), reencarnacionistas, ateos y por supuesto, católicos. Me interesa profundamente aprender más de sus credos y compararlos (ante esos diversos creyentes) con el evangelio que me transformó.

La gran mayoría de mis amigos y familiares son católicos aún. Sin embargo, creo que nos encontramos en la mayoría de edad que nos permita intercambiar opiniones y escucharnos sin ofendernos.

Las estadísticas oficiales nos dicen que aproximadamente el 80% de los mexicanos profesan la religión católica. Sin embargo, el catolicismo es una religión heredada, transferida de padres a hijos de generación en generación, más que una religión elegida voluntariamente. La mayoría de personas que practican el catolicismo, lo hacen sencillamente «porque siempre ha sido así», pero no porque lo hayan reflexionado y decidido por sí mismos.

El siguiente video tiene el propósito de promover la reflexión entre nuestros amigos católicos que desean conocer las diferencias entre ellos y los creyentes evangélicos, a través de la presentación de datos de manera seria y respetuosa sobre el tema.



La Biblia recomienda que las enseñanzas recibidas por los creyentes, vengan de quien vengan (aún si se trata de un apóstol) sean examinadas a las luz de Las Escrituras (Hechos 17;11). Le invito a hacer lo mismo con este material presentado, así como también con lo que escuche de sus líderes espirituales acerca de este tema.

Una vez hemos reflexionado acerca de la cuestión de la máxima autoridad en cuestión de creencia y conducta, es necesario que usted tome una decisión. Una decisión entre la Palabra Escrita, la cual es suficiente para nuestra salvación y crecimiento espiritual, o la tradición.
Próximamente examinaremos algunas de las más grandes doctrinas del catolicismo y las compararemos con Las Escrituras. En base a esa comparación, usted tendrá mejores y más claros fundamentos para realmente tomar una decisión que sea fruto de la reflexión.

Recuerden: Creer es también pensar