jueves, 14 de abril de 2022

Cómo acercarse a Dios


Hay un antiguo adagio que reza: “Todos los caminos llevan a Roma”. Parece ser que en nuestra sociedad postmoderna, ese refrán tiene más popularidad hoy que nunca. Especialmente en lo relacionado al ámbito religioso. En una comunidad en la que “cada quien cree lo que mejor le parezca” y debemos “vivir y dejar vivir”, cada uno puede elegir la manera de llegar a Dios que más le acomode. O por lo menos, eso es lo que la mayoría cree.

Pero, ¿qué tal si no es así? ¿Qué tal si al final de nuestras vidas nos damos cuenta que equivocamos el camino y tomamos uno incorrecto? Un camino equivocado nos llevará a un destino equivocado, no interesa si mi intención era llegar al destino correcto. No son las intenciones las que me llevarán a final seguro, sino las decisiones correctas y los pasos correctos basados en esas decisiones correctas.

En materia de religión lo anterior (elegir el “camino” que mejor le acomode), parece ser especialmente cierto en nuestra sociedad. La gente dice: “Con que te portes bien y hagas lo correcto, estarás bien. No importa qué religión elijas”. Así que las personas piensan que haciendo buenas obras, o cultivando las oraciones, dando dinero a los necesitados, practicando sincera y fielmente algún tipo de religión o "guardando" los mandamientos de Dios, llegarán al final del camino y serán recibidos por Dios.

Pero, sorprendentemente, la Biblia descarta cada una de esas opciones que la gente considera que le acercarán a Dios. Así es. Aunque usted no lo crea. La Biblia elimina totalmente la idea, la creencia en la posibilidad de que podamos acercarnos a Dios de las maneras descritas anteriormente. Pero también y afortunadamente, nos da luz acerca de la manera en que sí podemos acercarnos a Dios. Es posible, pero tiene que ser a la manera de Dios, no a la manera nuestra.

Y… ¿cuál es esa manera de Dios? Bueno, presentarla fue el propósito del programa de radio “En frecuencia con Jesús” recién emitido aquí en la ciudad de San Luis Potosí, el pasado 13 de Marzo. Mostrar la manera de Dios para acercarnos a Él.

¿Por qué no escucha atentamente el mensaje, piensa y decide por usted mismo? Oprima en el reproductor a continuación para tener a su disposición este tema en audio: “Cómo acercarse a Dios”.



(Para evidencia acerca de la Biblia como palabra de Dios, pulsen aquí, y como documento histórico digno de confianza, aquí).

Recuerden: “Creer es también pensar”.

Saludos.

sábado, 9 de abril de 2022

¿Poseía Jesús los atributos de Dios?

El gran C.S. Lewis -comúnmente conocido por sus "Crónicas de Narnia"-, en su famoso libro "Mero cristianismo", escribió:
Intento con esto impedir que alguien diga la auténtica estupidez que algunos dicen acerca de Él: «Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de que era Dios.» Eso es precisamente lo que no debemos decir. Un hombre que fue meramente un hombre y que dijo las cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro moral. Sería un lunático —en el mismo nivel del hombre que dice ser un huevo escalfado— o si no sería el mismísimo demonio. Tenéis que escoger. O ese hombre era, y es, el Hijo de Dios, o era un loco o algo mucho peor. Podéis hacerle callar por necio, podéis escupirle y matarle como si fuese un demonio, o podéis caer a sus pies y llamarlo Dios y Señor. Pero no salgamos ahora con insensateces paternalistas acerca de que fue un gran maestro moral. Él no nos dejó abierta esa posibilidad. No quiso hacerlo.

El asunto de la divinidad de Jesús, se presenta a continuación en audio. Este es parte del Best Seller llevado a la pantalla grande "El caso de Cristo" de Lee Strobel (basado en su propia historia de conversión), ex-ateo y hoy cristiano, luego de una investigación detallada de varios años durante los que hizo las preguntas más difíciles a varios eruditos.

Que lo disfruten.




Aquí el trailer de la película:



sábado, 26 de marzo de 2022

¿Cuál es la diferencia entre Católicos y Evangélicos?

Recientemente, durante una comida para celebrar el cumpleaños de un miembro del equipo de trabajo en la oficina, el tema de conversación derivó en la religión. «Todo problema tiene solución, excepto la muerte» dijo alguien, a lo que repliqué: «Y aún la muerte tiene solución, la resurrección». Y a partir de ahí nos adentramos en el tema. Mis compañeros de trabajo saben que soy evangélico, así que una de las más importantes preguntas de esa ocasión (la cual agradezco) fué: «¿Por qué te hiciste evangélico, Enrique; cuál es la diferencia?». Si bien respondí a esa pregunta de manera resumida en aquella oportunidad, me decidí a compartirla parcialmente con ustedes en esta ocasión. Y digo parcialmente ya que estaremos desarrollando la respuesta a lo largo de varios posts aquí en el blog. Nací católico. Lo fui durante veinte años. Un día experimenté una profunda transformación espiritual como resultado de la influencia de la Biblia y de un milagro del cielo. A partir de ahí he tenido el privilegio de conversar con creyentes de varias religiones sin haber caído aún en el error de alzar la voz o faltarle al respeto a alguien. Ni alguien lo ha hecho conmigo (aún). Budistas, testigos de Jehová, mormones, novoeristas (partidarios de la nueva era), reencarnacionistas, ateos y por supuesto, católicos. Me interesa profundamente aprender más de sus credos y compararlos (ante esos diversos creyentes) con el evangelio que me transformó. La gran mayoría de mis amigos y familiares son católicos aún. Sin embargo, creo que nos encontramos en la mayoría de edad que nos permita intercambiar opiniones y escucharnos sin ofendernos. Las estadísticas oficiales nos dicen que aproximadamente el 80% de los mexicanos profesan la religión católica. Sin embargo, el catolicismo es una religión heredada, transferida de padres a hijos de generación en generación, más que una religión elegida voluntariamente. La mayoría de personas que practican el catolicismo, lo hacen sencillamente «porque siempre ha sido así», pero no porque lo hayan reflexionado y decidido por sí mismos. El siguiente video tiene el propósito de promover la reflexión entre nuestros amigos católicos que desean conocer las diferencias entre ellos y los creyentes evangélicos, a través de la presentación de datos de manera seria y respetuosa sobre el tema. La Biblia recomienda que las enseñanzas recibidas por los creyentes, vengan de quien vengan (aún si se trata de un apóstol) sean examinadas a las luz de Las Escrituras (Hechos 17;11). Le invito a hacer lo mismo con este material presentado, así como también con lo que escuche de sus líderes espirituales acerca de este tema. Una vez hemos reflexionado acerca de la cuestión de la máxima autoridad en cuestión de creencia y conducta, es necesario que usted tome una decisión. Una decisión entre la Palabra Escrita, la cual es suficiente para nuestra salvación y crecimiento espiritual, o la tradición. Próximamente examinaremos algunas de las más grandes doctrinas del catolicismo y las compararemos con Las Escrituras. En base a esa comparación, usted tendrá mejores y más claros fundamentos para realmente tomar una decisión que sea fruto de la reflexión. Recuerden: Creer es también pensar

sábado, 22 de mayo de 2021

El gobierno según Pablo en Romanos 13.1-7

    Durante mucho tiempo algunos creyentes han considerado, que los seguidores de Jesús no deberíamos involucrarnos en cuestiones políticas. Se ha creído que debe haber una total separación entre Iglesia y Estado sin considerar que, el significado de ello es distinto de la creencia común.

    El Estado no debe favorecer ninguna religión en detrimento o menoscabo de las otras y la Iglesia no debe ejercer poder sobre el Estado (como sucedió a menudo durante el medioevo con el Romanismo y los gobiernos civiles), puesto que ambas son instituciones establecidas por Dios, con responsabilidades y funciones distintas y esferas de influencia diversas. Éste es el significado de  'La separación entre Iglesia y Estado'. No significa que los cristianos no debemos ejercer nuestros derechos cívicos como el voto. Después de todo pagamos impuestos (espero de corazón que usted lo haga), lo cual también es un deber cívico y político nuestro.






    La Biblia, no obstante no contener en sus páginas la palabra Política, como no contiene la palabra teológica Unicidad y otras, habla mucho del tema, como se muestra parcialmente en el sermón cuyo audio se ofrece a continuación.

    El propósito del mensaje presentado, fue ayudar a la iglesia local a ejercer sus privilegios y deberes cívicos, lo más apegada al espíritu bíblico posible.


sábado, 5 de septiembre de 2020

Homosexualidad, un tema de actualidad



Desde el retiro del mercado de una aplicación para el iphone de Apple, que ofrecía ayuda para las personas que desearan dejar el estilo de vida homosexual, hasta la penalización a tres meses de libertad condicional para un prelado católico en Croacia (quien publicó un comentario en su blog acerca de una manifestación gay en Belgrado), el tema de la homosexualidad sigue estando vigente.

Surgen preguntas sobre el asunto. ¿Es válida la distinción entre atracción y acción homosexual?; ¿El homosexual, nace o se hace?, ¿qué dice la ciencia?; ¿Qué dice la teología al respecto de este tema? Para aquellas personas que así lo deseen, ¿hay posibilidad de cambiar su orientación sexual?, ¿qué proceso hay que seguir en caso de ser posible?

Tiempo atrás, tuve la ocasión de ser entrevistado en la radio respecto a este tema de la homosexualidad. Procurar responder a las preguntas antes enlistadas y a algunas otras, fue el objeto de dicho programa radial.

A continuación, les invito a oprimir el reproductor que aparece enseguida, para que escuchen la grabación del programa en formato mp3.

También disponible para su descarga aquí.

Recuerden: “Creer es también pensar”.

Enrique.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Dos clases de adoradores en Navidad


“Después de nacer Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, he aquí llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente. —¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos salir su estrella y hemos venido a adorarlo.... Luego Herodes llamó en secreto a los sabios y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Les envió a Belén y les dijo:—Id e informaros bien acerca de ese niño y, tan pronto como le encontreis, informadme a mí para que también vaya yo y le adore.” (Mateo 2;1-8)


Las calles, centros comerciales, oficinas, casas, se adornan con motivos navideños. Arboles, esferas, listones. Los colores blanco y rojo se ven dondequiera. Se compran y se dan regalos. Largas filas para las tiendas departamentales. Posadas, canciones de la época, brindis. Todo mundo está preparado para celebrar un mismo acontecimiento: navidad. Pero, en esas multitudes encontramos dos clases de celebrantes navideños.

EL SUPUESTO ADORADOR (vv.7,8) “...tan pronto como le encontreis, informadme a mí para que también vaya yo y le adore

Obviamente sabemos que Herodes no quería adorar verdaderamente a Jesús, porque él era el rey de Judea y temía que Jesús le quitara el trono. Lo que deseaba verdaderamente al decir que “quería adorarle”, era deshacerse de Él, porque no quería que reinara en su lugar (Mateo 2;13-18).

Conocemos algunos datos acerca de este personaje por los relatos bíblicos, pero tenemos mayores detalles por el historiador judío Flavio Josefo, que delineo a continuación.

sábado, 16 de septiembre de 2017

¿Beneficios del sufrimiento?


Es muy fácil tratar el tema del sufrimiento cuando no se sufre. Pero cuando alguien cerca de nosotros está siendo sometido a cualquier padecimiento, sobre todo si es profundo, tratar el tema es… casi blasfemo. Si yo estuviese en estos momentos experimentando cualquier especie de angustia, seguramente no estaría redactando esta entrada del blog.

Ahora que soy consciente de lo poco que he hecho económica y espiritualmente por aliviar el sufrimiento otros, mejor haría –quizá– en guardar silencio a semejanza de los amigos de Job cuando éste se encontraba en agonía: «Luego se sentaron en el suelo con él, y durante siete días y siete noches estuvieron allí, sin decir una sola palabra, pues veían que el dolor de Job era muy grande.» (Job 2:13)

C.S. Lewis siendo ateo, llegó a la fe en Dios precisamente a través de la reflexión en dicho tema. Se preguntaba: «¿Cómo es posible que un universo tan malo, incluso si sólo fuera la mitad de lo que parece, haya sido atribuido constantemente por los seres humanos a la actividad de un sabio y bondadoso creador?» Y concluía que la respuesta a tal pregunta debía ser que la idea de religión, tan arraigada en la humanidad, debería tener su origen en el mismo Dios. Además de esta reflexión, el hecho mismo de saber que algo es malo se debía a que también sabemos lo que es bueno. Y si sabemos lo que es bueno, es porque ese sentido de lo moral ha sido puesto en nuestro interior por Dios. Otra vez Dios. En parte debido a estas reflexiones y a muchas y prolongadas charlas con amigos profesores en la universidad donde él también enseñaba, llegó al teísmo (la creencia en un Dios que creó todo lo que existe) y después al cristianismo (la creencia de que ese Dios se humanó en Cristo para redimir a la humanidad).